{"id":24,"date":"2010-07-28T23:48:55","date_gmt":"2010-07-29T02:48:55","guid":{"rendered":"http:\/\/elcubodeamberes.com.ar\/wp\/?p=24"},"modified":"2016-05-07T10:19:53","modified_gmt":"2016-05-07T13:19:53","slug":"yo-analfabeto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/2010\/07\/yo-analfabeto\/","title":{"rendered":"Yo, analfabeto."},"content":{"rendered":"<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-59\" src=\"http:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/libros.jpg\" alt=\"Libros\" width=\"220\" height=\"151\" \/>La ma\u00f1ana se presentaba brumosa, como casi todas las ma\u00f1anas en esa \u00e9poca del a\u00f1o. Era un d\u00eda normal de un a\u00f1o normal. Promediaba el siglo XV, y la Real Oficina de Marcas y Patentes estaba desierta. Como casi todas las ma\u00f1anas de todos los d\u00edas. El \u00fanico empleado estaba sentado mirando al frente, con ambos codos apoyados sobre la enorme mesa de roble y sosteni\u00e9ndose el ment\u00f3n con las manos.\u00a0<!--more--><\/em><\/p>\n<p><em>A un costado, una vela encendida y a medio consumir imploraba con movimientos vehementes que alguien cerrara la puerta. Apenas hice el intento de acercarme, el sujeto me se\u00f1al\u00f3 con un adem\u00e1n la pared de piedra, en la que colgaban de un clavo unos n\u00fameros tallados en madera. Retir\u00e9 el primero y me par\u00e9 frente al hombre.<\/em><\/p>\n<p>\u2013\u00a1Uno! \u2013dijo con la expresi\u00f3n y la postura inalterados.<br \/>\nLe entregu\u00e9 la peque\u00f1a tablilla con el n\u00famero uno y me sent\u00e9, a sabiendas de que el tr\u00e1mite no iba a ser f\u00e1cil.<br \/>\n\u2013Usted dir\u00e1&#8230;<br \/>\n\u2013Vengo a registrar un invento \u2013dije con voz firme.<\/p>\n<p>El empleado tom\u00f3 una hoja de papel y fingi\u00f3 inter\u00e9s mientras sumerg\u00eda la punta de la pluma en el recipiente con tinta y escrib\u00eda con dificultad el n\u00famero uno en la esquina superior derecha de una hoja de papel artesanal.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNombre? \u2013pregunt\u00f3 mientras empapaba nuevamente la pluma.<br \/>\n\u2013Johannes Gutenberg \u2013respond\u00ed con convicci\u00f3n. El hombre comenz\u00f3 a dibujar la primera letra, sacando la punta de la lengua entre los labios y a un costado de la boca. Termin\u00f3 de escribir el apellido con los \u00faltimos estertores de la vela.<br \/>\n\u2013\u00bfDe qu\u00e9 se trata? \u2013me pregunt\u00f3 a la luz de una nueva vela.<br \/>\n\u2013He inventado la imprenta.<\/p>\n<p>El empleado dej\u00f3 caer la pluma, se ech\u00f3 hacia atr\u00e1s y me mir\u00f3 espantado. Finalmente cruz\u00f3 los brazos sobre la mesa y acerc\u00f3 su cara a la m\u00eda tanto como le fue posible.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfUsted est\u00e1 loco? \u2013me pregunt\u00f3 controlando el tono de su voz.<br \/>\n\u2013\u00a1Todo lo contrario! \u00a1Imag\u00ednese! \u00a1La palabra escrita ya no ser\u00e1 potestad exclusiva de monjes y reyes! \u00a1Podremos inundar de libros el mundo conocido!<\/p>\n<p>Casi trep\u00e1ndose a la mesa, el empleado de la Real Oficina de Marcas y Patentes acerc\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s su cara a la m\u00eda y me pregunt\u00f3 en un susurro: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n los va a leer?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0*****<\/p>\n<p>\u00a0Me permit\u00ed recrear este di\u00e1logo ficticio con la sola idea de poner de manifiesto una situaci\u00f3n que, en los \u00faltimos siglos, se ha presentado casi con asistencia perfecta. Aunque algunos me han transmitido su desacuerdo, sigo sosteniendo que la formidable invenci\u00f3n de Gutenberg fue a la vez el origen del analfabetismo. \u00bfC\u00f3mo podemos afirmar, por ejemplo, que en el Siglo IV de nuestra era hab\u00eda analfabetos, si no hab\u00eda acceso libre a la palabra escrita? Con ese criterio, etiquetemos de analfabetos viales a todas las generaciones que precedieron a la invenci\u00f3n del autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>La humanidad vivi\u00f3 un proceso similar a principios de la d\u00e9cada del 80, con la creaci\u00f3n de la computadora personal. La PC \u2013como todo el mundo la conoce\u2013 llev\u00f3 el procesamiento de la informaci\u00f3n al living de los hogares. Sin embargo, el proceso fue necesariamente acompa\u00f1ado por la proliferaci\u00f3n de cursos y programas de formaci\u00f3n que permitieran \u00abdesasnar\u00bb a los nuevos analfabetos digitales (que, aclaro, \u00e9ramos todos).<\/p>\n<p>Promediando la \u00faltima d\u00e9cada del Siglo XX (recordemos que con el hombre habiendo pisoteado la luna varias veces, cre\u00edamos que ya nada nos har\u00eda temblar la estanter\u00eda), la computaci\u00f3n personal y los tel\u00e9fonos celulares nos llevaron al paroxismo de la comunicaci\u00f3n. Ya ten\u00edamos todas las respuestas, pero apareci\u00f3 Internet para cambiarnos todas las preguntas.<\/p>\n<p>Internet, la red de redes, permiti\u00f3 socializar la informaci\u00f3n de un modo tal que en pocos a\u00f1os una parte importante de la poblaci\u00f3n mundial tuvo acceso a tanta informaci\u00f3n como jam\u00e1s hubiera podido imaginar. Bastaba con hacer unos cuantos clics para acceder a la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, para obtener un desarrollo completo del Teorema de Pit\u00e1goras o para conocer la humedad relativa ambiente en Uagadug\u00fa, capital de Burkina Faso. Por esa \u00e9poca empiezo a escuchar en los \u00e1mbitos tecnol\u00f3gicos un nuevo concepto: el nativo digital. Pero hasta Internet evolucion\u00f3.<\/p>\n<p>Conocido como Web 2.0, el nuevo concepto de Internet introduce en los albores del Siglo XXI la ventaja de la colaboraci\u00f3n. La humanidad deja atr\u00e1s su rol de espectador, consultando informaci\u00f3n producida por otros (y confiando en ella) para pasar a ocupar un papel activo en la generaci\u00f3n de la informaci\u00f3n. Wikipedia, la enciclopedia libre (<a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\">es.wikipedia.org<\/a>) es un exponente claro. Todos podemos aportar al crecimiento de la informaci\u00f3n contenida en la enciclopedia, pero a la vez actuamos como \u00abreguladores naturales\u00bb de la calidad de esa informaci\u00f3n. Extraordinario, \u00bfno?<\/p>\n<p>No tanto. Mientras nosotros pensamos que Internet es la red, nuestros hijos ya saben que no es as\u00ed. Ellos saben que la red son ellos. La red somos nosotros. La red somos todos.<\/p>\n<p>Las nuevas generaciones (los nativos digitales) manejan en forma simult\u00e1nea m\u00faltiples conversaciones por chat con una destreza digna de estudio. Utilizan el tel\u00e9fono celular (no s\u00e9 por qu\u00e9 le seguimos llamando as\u00ed) para enviar mensajes SMS con mucha mayor frecuencia que para hablar.<\/p>\n<p>Y mientras terminamos de digerir todo esto, aparecen las redes sociales. Facebook, Twitter, Youtube&#8230; Entornos para socializar informaci\u00f3n de la naturaleza m\u00e1s diversa y en tiempo real, sumando, aportando, colaborando. \u00abYo uso la computadora para todo, pero no me hablen de Facebook y esas cosas. No las entiendo.\u00bb. Me pregunto, \u00bfestamos ante una nueva forma de analfabetismo?<\/p>\n<p>A la luz de las experiencias vividas durante los \u00faltimos siglos, quiz\u00e1s ser\u00eda inteligente de nuestra parte empezar a imaginar qu\u00e9 clase de analfabetos tendremos dentro de 10 o 20 a\u00f1os, y ponernos a trabajar ahora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ma\u00f1ana se presentaba brumosa, como casi todas las ma\u00f1anas en esa \u00e9poca del a\u00f1o. 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