{"id":349,"date":"2013-07-15T01:10:27","date_gmt":"2013-07-15T04:10:27","guid":{"rendered":"http:\/\/patriciocarranza.com.ar\/wp\/?p=349"},"modified":"2016-04-09T10:09:09","modified_gmt":"2016-04-09T13:09:09","slug":"paseando-por-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/2013\/07\/paseando-por-el-siglo-xix\/","title":{"rendered":"Paseando por el Siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-350 size-full\" src=\"http:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aula1.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"146\" \/>La imagen que acompa\u00f1a a este texto fue tomada en un aula en el Siglo XIX (la tom\u00e9 prestada del blog Historia de la Educaci\u00f3n Argentina). Quiero proponerles un ejercicio: retocar esta fotograf\u00eda tanto como nos sea posible. No, no con Photoshop, usemos la imaginaci\u00f3n que es mucho m\u00e1s poderosa y es gratis. Qu\u00e9 les parece si empezamos d\u00e1ndole algo de color al p\u00f3ster. Pero no mucho; recuerden que las im\u00e1genes de pr\u00f3ceres deben \u201csudar\u201d historia. La pared blanca que quede blanca, como los guardapolvos. Para los pupitres podemos usar dos colores diferentes: negro mate para las patas de hierro y marr\u00f3n veteado para la madera. Sobre el pupitre de la nena de trenzas hay un tintero. \u00bfQu\u00e9 opinan? Bien, va azul entonces. Mezclando negro, blanco y marr\u00f3n podemos armar una buena variedad de colores. Ahora, a elegir cabezas: casta\u00f1o claro, negro, marr\u00f3n, casta\u00f1o oscuro, y as\u00ed. Sigamos. Los labios de la maestra solo pueden ser rojos. Bien rojos. Y detr\u00e1s de ella, el pizarr\u00f3n de un color gris pizarra. O verde. Creo que ya estamos. Con este simple ejercicio hemos logrado, como tirando de una soga, traer la escena algunas d\u00e9cadas m\u00e1s cerca de nuestros d\u00edas. Pero qu\u00e9 les parece si tiramos un poco m\u00e1s. Digo, \u00bfy si apoyamos una mochila con un estampado de Hannah Montana contra la pata del pupitre de la segunda fila? Imaginemos tambi\u00e9n que al chico que est\u00e1 m\u00e1s cerca en el plano, en la tercera fila (peinado con una prolija raya al costado), le ponemos un celular entre sus pulgares. Y para terminar, al alumno que est\u00e1 parado le cambiamos el papel que tiene en la mano por un iPad. La pregunta ahora es: \u00bfcambi\u00f3 algo? Yo creo que no. Estoy convencido de que nada ha cambiado. Bueno, s\u00ed, hemos modernizado en parte la imagen, pero en el fondo nada ha cambiado.<!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/carranza.com.ar\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aula2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-354 size-full\" src=\"http:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aula2.jpg\" alt=\"aula2\" width=\"400\" height=\"265\" srcset=\"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aula2.jpg 400w, https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aula2-300x198.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a>Es s\u00e1bado, son poco m\u00e1s de las 11 de la ma\u00f1ana y mi hija de 9 a\u00f1os se acerca, me pone un brazo sobre los hombros (una de sus m\u00e1s efectivas armas de seducci\u00f3n) y me dice: \u201cP\u00e1, \u00bfme prest\u00e1s el celu?\u201d. Una hora m\u00e1s tarde me hace escuchar en mi propio tel\u00e9fono un programa de radio de 30 minutos \u00edntegramente hecho por ella, en el que edit\u00f3 e intercal\u00f3 su propia locuci\u00f3n con varios temas musicales de diferentes int\u00e9rpretes. Mientras tanto veo a mi hijo de 15 \u2014futuro periodista deportivo\u2014 sentado en uno de los sillones del living tecleando en la notebook. Seguramente est\u00e1 actualizando la p\u00e1gina deportiva que cre\u00f3 hace ya algunos meses en Facebook y cuya cantidad actual de seguidores ser\u00eda la envidia de m\u00e1s de un medio profesional.<\/p>\n<p>Mi rutina empieza cada ma\u00f1ana con el grito del reloj. Los chicos duermen en la confianza de que pap\u00e1 los despertar\u00e1 a tiempo para vestirse y desayunar (o con la secreta esperanza de que se quedar\u00e1 dormido). Vamos caminando al colegio y en el camino se van sumando los compa\u00f1eros, los padres de los compa\u00f1eros, los conocidos, los desconocidos y todos los que a esa hora inhumana de la ma\u00f1ana convergen junto a nosotros en la puerta para despedir a los nuestros. Una escena digna de <em>The Walking Dead<\/em>. Dependiendo del d\u00eda, los chicos \u2014nuestros hijos\u2014 pasan entre cinco y siete horas en el colegio.<\/p>\n<p><strong><em>\u201cNo est\u00e1 permitido el uso de tel\u00e9fonos celulares dentro de la escuela. [&#8230;] El mismo criterio se utilizar\u00e1 en el caso de reproductores de audio\/video o c\u00e1maras digitales durante las horas de clase\u201d<\/em><\/strong>. Al incluir este fragmento en el reglamento \u2014s\u00ed, esto forma parte del reglamento 2013\u2014 las instituciones educativas intentan tapar el sol con la mano en pleno Siglo XXI, ignorando la extraordinaria potencialidad pedag\u00f3gica que conlleva el uso de las nuevas tecnolog\u00edas en el aula.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en mi casa viven una locutora de radio de 9 a\u00f1os y un periodista deportivo de 15 que cada ma\u00f1ana, dependiendo del d\u00eda, pasan entre cinco y siete horas en el Siglo XIX.<\/p>\n<div id=\"spoon-plugin-kncgbdglledmjmpnikebkagnchfdehbm-2\" style=\"display: none;\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La imagen que acompa\u00f1a a este texto fue tomada en un aula en el Siglo XIX (la tom\u00e9 prestada del blog Historia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":350,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[275,278,276,277,279],"class_list":["post-349","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos","tag-aula","tag-educacion","tag-siglo-xix","tag-siglo-xxi","tag-tecnologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=349"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":695,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/349\/revisions\/695"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=349"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=349"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=349"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}