{"id":393,"date":"2014-01-19T16:32:00","date_gmt":"2014-01-19T19:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/patriciocarranza.com.ar\/wp\/?p=393"},"modified":"2015-04-11T15:59:39","modified_gmt":"2015-04-11T18:59:39","slug":"cuando-de-compartir-se-trata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/2014\/01\/cuando-de-compartir-se-trata\/","title":{"rendered":"Cuando de compartir se trata"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-394\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/sylvapen2.jpg\" alt=\"Sylvapen\" width=\"220\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/sylvapen2.jpg 220w, https:\/\/carranza.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/sylvapen2-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/>Empezar este texto diciendo que recuerdo algo de mi \u00e9poca de jard\u00edn de infantes ser\u00eda faltar a la verdad. El que avisa no traiciona, as\u00ed que ya saben. Mi vida de nene se desarrolla de una manera fant\u00e1stica hasta ese terrible d\u00eda en el que mam\u00e1 mete un vaso de pl\u00e1stico, una servilleta bordada con frutillitas y un paquete de galletitas Man\u00f3n en una mochila multicolor con la imagen de un oso, me la cuelga en la espalda y me lleva por primera vez a ese lugar que llaman \u00abel jard\u00edn\u00bb. Un lugar en el que nos recibe una se\u00f1ora vestida como si fuera una nena gigante. Ese lugar en el que voy a encontrar \u00abun mont\u00f3n de amiguitos\u00bb que nunca ped\u00ed. Nunca. Me basta con ella. Y con \u00abmis\u00bb juguetes. Pero a pesar de los llantos, gritos y patadas acertadas al aire, todo parece indicar que el asunto no es negociable. \u00abDejel\u00f3 y vayas\u00e9\u00bb, le dice a mi mam\u00e1 la se\u00f1ora vestida de nena. Mi mam\u00e1 se va llorando y yo me quedo llorando. No entiendo d\u00f3nde est\u00e1 el negocio.<!--more--><\/p>\n<p>Continuar este texto afirmando que recuerdo mis a\u00f1os de la escuela primaria tambi\u00e9n ser\u00eda, en parte, faltar a la verdad. En eso estamos. En esa \u00e9poca empezamos a experimentar nuestras primeras amistades, que tienen m\u00e1s que ver con la proximidad del banco que con la afinidad. Son amistades cuya forma es tan estable como la de una ameba. Sin embargo, durante la escuela primaria empezamos a entender un poco m\u00e1s eso del \u00abmont\u00f3n de amiguitos\u00bb y terminamos armando nuestro montoncito. Esto es importante porque determina a qui\u00e9n le vamos a prestar la cajita de fibras Sylvapen y a qui\u00e9n no.<\/p>\n<p>Para los de nuestra generaci\u00f3n \u2014s\u00ed, la tuya, la m\u00eda, la nuestra\u2014 ese montoncito se va reduciendo de manera progresiva hasta \u2014en algunos casos\u2014 casi desaparecer. En realidad se iba reduciendo, porque aparecieron las redes sociales para barajar y dar de nuevo. Facebook, por ejemplo, hoy les permite a tipos como yo tener \u2014sin contar al trapito de la cuadra\u2014 trescientos sesenta y ocho amigos, y a nenes como Justin Bieber superar los treinta y dos millones.<\/p>\n<p>Este presente con redes sociales me plantea un serio conflicto con la cajita de Sylvapen, a punto tal que necesito conversarlo con mi psiquiatra (el mismo con el que estoy tratando mi severa dependencia del hashtag <a title=\"#SubteLee\" href=\"https:\/\/twitter.com\/search?q=%23SubteLee&amp;src=hash&amp;f=realtime\" target=\"_blank\">#SubteLee<\/a>).<\/p>\n<p>\u2014Hay que repensar ciertas definiciones \u2014me dice entrecerrando los ojos y toc\u00e1ndose la barbilla\u2014. Para empezar, si hablamos de \u00abcompartir\u00bb olv\u00eddese de la cajita de Sylvapen. Usted debe entender que no puede compartirla con trescientos sesenta y ocho amigos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLa se\u00f1o me ense\u00f1\u00f3 a compartir y ahora usted me dice que no debo hacerlo?<\/p>\n<p>\u2014Yo no dije eso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo dijo qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Eso.<\/p>\n<p>\u2014Pero necesito compartir. Es lo que me han ense\u00f1ado y es lo que he aprendido. Compartir me permite relacionarme con el otro, sentir que existo porque existe el otro. Compartir me confirma como un ser social.<\/p>\n<p>\u2014Usted lo ha dicho.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHe dicho qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014\u00bbUn ser social\u00bb. Esa es la llave.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 llave?<\/p>\n<p>\u2014Esa, la que est\u00e1 sobre la mesita. \u00bfMe la alcanza por favor?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPodemos volver a mi tema? \u2014le suplico mientras me estiro para darle la llave. Mi psiquiatra la inserta en el caj\u00f3n del escritorio, le da dos vueltas en sentido horario y despu\u00e9s la guarda en el bolsillo de la camisa.<\/p>\n<p>\u2014Un ser social \u2014retoma\u2014 es un ser que se relaciona y comparte. Las nuevas generaciones han elevado este concepto al infinito gracias, justamente, a las llamadas \u00abredes sociales\u00bb. Un ser social hoy es, adem\u00e1s, un ser virtual que comparte ya no objetos materiales sino valores virtuales.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntonces s\u00ed debo seguir compartiendo? \u2014le pregunto con los ojos h\u00famedos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Claro que s\u00ed! Pero olv\u00eddese de las Sylvapen. Convi\u00e9rtase en un ser social virtual y comparta. Comparta todo lo que crea que le puede ser de utilidad o inter\u00e9s a sus amigos. Si algo le gusta no diga que le gusta. Nadie anda por la vida diciendo que le gusta cada cosa que le gusta. Si algo le gusta, comp\u00e1rtalo. Esa es la llave.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted est\u00e1 queriendo decir que, por ejemplo, si a alguien le gusta esta historia deber\u00eda compartirla en vez de decir que le gusta? \u2014le pregunto mientras miro la superficie vac\u00eda de la mesita.<\/p>\n<p>\u2014No, no estoy queriendo decirlo. Lo estoy diciendo. \u00bfUsted se siente bien?<\/p>\n<p>\u2014Pero seguramente habr\u00e1 quienes solo digan que les gusta pero no lo compartan.<\/p>\n<p>\u2014No se preocupe, a esos me los manda para ac\u00e1 que yo me ocupo.<\/p>\n<p>La \u00faltima frase de mi psiquiatra coincide con el sonido del timbre que indica el fin del horario de visita. Mientras camino hacia la salida veo a dos enfermeros escoltarlo de regreso a su pabell\u00f3n tom\u00e1ndolo de los brazos. Aunque ya no me ve, levanto la mano para saludarlo antes de que se cierre la puerta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empezar este texto diciendo que recuerdo algo de mi \u00e9poca de jard\u00edn de infantes ser\u00eda faltar a la verdad. 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