Frankfurt, opacada.

 

Feria del libroEs sabido que este año, en lo que a literatura se refiere, nuestro país tendrá su minuto de gloria como invitado de honor a la Feria del Libro de Frankfurt. Sabido es también que la industria editorial argentina vestirá sus mejoras galas para seducir al mundo literario. Pero los que tienen que saber no saben que hoy, 27 de septiembre de 2010, sucedió algo que dejó a Frankfurt muy lejos de ser lo que pretende ser. (más…)

Rosario de letras

Un rosario de letras

Rosario de letrasCaminé por la bajada Sargento Cabral y subí por Urquiza en dirección a San Martín. Acababa de salir de los antiguos almacenes Rosental con una sensación de satisfacción. Es lo que me sucede cada vez que le doy un recreo al “hacer lo que debo” para dedicarme por un momento al “hacer lo que me gusta”. Confieso que a pesar de haber vivido en Rosario durante casi toda mi niñez y adolescencia, nunca había entrado a ese lugar. Y ahora que soy una especie de turista, creo que fue bueno haberlo conocido bajo estas circunstancias. Porque los ladrillos con historia y los libros son una buena combinación. Porque la idea de realizar la Feria Latinoamericana del Libro justamente allí, fue por lo menos brillante. (más…)

Festival Ñ América

Pasa rápido el tiempo. Rápido. Así pasó para mí la última semana durante la que, de forma tan prolija como inconsciente, se fue alojando en mi memoria el viaje a Montevideo. Llegué al hotel el viernes 6 por la noche, y antes de dormir revisé rápidamente la agenda del día siguiente. (más…)

Cinco minutos

RelojHace algunos años le dije a un amigo: «Me estoy poniendo viejo». Aunque él ya no está, su respuesta permanece vívida en mi memoria: «No. Te estás volviendo sabio».

Cada vez que saboreo esa respuesta, descubro gustos, texturas y condimentos nuevos. Sobre todo, descubro que tengo mucho por aprender. El texto que sigue, de Abelardo Castillo, lo confirma. (más…)

Libros

Yo, analfabeto.

LibrosLa mañana se presentaba brumosa, como casi todas las mañanas en esa época del año. Era un día normal de un año normal. Promediaba el siglo XV, y la Real Oficina de Marcas y Patentes estaba desierta. Como casi todas las mañanas de todos los días. El único empleado estaba sentado mirando al frente, con ambos codos apoyados sobre la enorme mesa de roble y sosteniéndose el mentón con las manos.  (más…)